5 consejos (no tan tradicionales) para reducir el desperdicio de alimentos en Día de Muertos

Vojtech Vegh

Una colaboración del Chef Vojtech Vegh, Asesor Culinario de Cero Desperdicio de Winnow, quien trabaja con cocinas de todo el mundo para convertir el desperdicio de alimentos en oportunidad.

Las ofrendas de Día de Muertos son pura abundancia. Como la mayor parte de la comida se comparte y se come después, la celebración ya tiene un espíritu de cero desperdicio. Sin embargo, en las operaciones grandes puede ser un reto aprovechar toda la comida que se presenta. Para ayudarte, aquí van mis 5 consejos no tan tradicionales para reducir el desperdicio de alimentos en Día de Muertos.


1. Haz una salsa de pan de muerto.

Hacer una salsa a partir de pan puede sonar polémico, pero muchas salsas ya se preparan con una combinación de harina, agua o leche y mantequilla, que son justamente los ingredientes del pan de muerto. Corta el pan de muerto, tuéstalo en el horno e infusiónalo en leche o crema caliente. Lícualo hasta obtener una salsa tersa y úsala como una “natilla” caliente para hot cakes y otros productos de repostería. También puedes usar el pan de muerto para hacer pan francés o budín de pan: como ya trae especias, le dará más sabor a tu budín.

2. Haz un puré de calabaza en tacha.

La calabaza en tacha es un postre perfecto, y para aprovechar los sobrantes puedes licuarlos hasta obtener un puré. Úsalo en tus postres como usarías una crema pastelera, o como relleno de empanadas dulces. El puré de calabaza también funciona como topping para avena o como base para un sorbete.

3. Haz helado de atole y champurrado.

El atole y el champurrado son bebidas calientes perfectas y reconfortantes, pero lo que sobre se puede convertir fácilmente en todo lo contrario: un helado o un sorbete. Espesa el atole con un poco más de fécula de maíz, o lícualo con fruta sobrante, y llévalo a la máquina de helados. Si la idea del helado de atole no te convence, cocina el atole sobrante con agar-agar o grenetina, agrégale algunas especias, viértelo en una charola plana, déjalo cuajar y córtalo en cubos. Estos cubos de gelatina de atole son un gran complemento para tus postres.

4. Aprovecha el corazón de la col.

El pozole suele servirse con col y rábano rallados, lo que deja como sobrantes el corazón de la col y las hojas y recortes del rábano. Ralla el corazón de la col y agrégalo al pozole, o úsalo en una ensalada o en una ensalada de col. Los recortes de rábano también se pueden rallar y añadir a las ensaladas. Y si tienes la suerte de que tus rábanos traigan hojas, no las tires: saltéalas como espinacas y sírvelas como guarnición, o lícualas para hacer un aceite verde o un pesto.

5. Cempasúchil.

¿Quién dijo que no te puedes comer la decoración? Si tu cempasúchil no ha sido rociado con pesticidas, puedes convertirlo fácilmente en un nuevo producto. Infusiona las flores en agua caliente para hacer un té de cempasúchil, o convierte ese té en jarabe: agrégale un poco de azúcar y redúcelo hasta obtener un jarabe casero de cempasúchil, ideal para las bebidas de la barra.


¿Y la mejor forma de evitar el desperdicio? Que no se genere desde un principio. Disfruta de la abundancia de las ofrendas y atrévete a probar algo nuevo en la cocina para aprovechar al máximo todos los alimentos. ¡Feliz Día de Muertos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apples
Mint leaves

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